martes, 12 de febrero de 2008

FRONTERAS, OBSTÁCULOS, PISTAS, FUENTES...

Intersticios del periodismo de investigación
Gerardo Reyes

La corriente informativa conocida como “periodismo de investigación” cada vez parece sumar nuevos simpatizantes en el ámbito latinoamericano. Son escasos, sin embargo, los planteamientos tendientes a definir su fisonomía y exponer sus caminos y técnicas. Por ello no puede pasar inadvertido el libro Periodismo de Investigación, escrito por el periodista colombiano Gerardo Reyes, en donde se esboza un plan básico para seguir los pasos de una investigación periodística, construido a raíz de la experiencia de medio centenar de reporteros dedicados a desarrollar ese género. Publicada por el Programa Latinoamericano de Periodismo de la Universidad Internacional de Florida y Editorial Trillas, tal obra expone fronteras, obstáculos, necesidades y rutas del llamado periodismo de investigación. La selección de textos y los títulos son de la dirección de la Revista Mexicana de Comunicación, de la Fundación Manuel Buendía, con cuya autorización reproducimos.
El producto del trabajo de un periodista investigador es diferente del que publica un reportero que se dedica a buscar noticias del día o escribe crónicas y análisis de determinados acontecimientos bajo la presión de una hora de cierre. El mérito del reportero diario consiste en tener olfato para buscar un ángulo novedoso de la noticia; poner en contexto los hechos; contar con un buen directorio de fuentes; permanecer bien informado y actuar con prontitud. Por su parte, el reportero investigador trabaja en asuntos controvertidos, que no necesariamente tienen actualidad noticiosa y que casi siempre alguien no quiere que se ventilen. [...] Así, la diferencia entre ambos productos está determinada por dos factores: tiempo y profundidad.
Territorio y fronteras
Una caracterización más amplia del periodismo de investigación concibe al reportero investigador como un experto armador de rompecabezas, cuyas piezas están dispersas y a menudo alguien trata de mantener ocultas. Su misión es poner las cosas juntas con el fin de mostrar cómo funcionan y cómo se comportan las personas en una sociedad en crisis. Algunas veces todas las piezas son obtenidas por el periodista y otras llegan a sus manos porque alguien se entera de que las está buscando, pero en ambos casos, su perseverancia, el hecho de estar siempre ahí escuchando quejas y rumores, mirando documentos y siguiendo pistas, es la clave para obtener una información que quedaría oculta si no fuera por su olfato inquisitivo.
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La gente busca información para satisfacer una amplia variedad de necesidades. Una de ellas es la de conocer las acciones y omisiones de sus gobernantes, legisladores, jueces y militares, de los comerciantes e industriales que dominan el sector económico de la nación, de los banqueros que tienen en sus manos el dinero de miles de familias y empresas y, en general, de las personas que participan de alguna manera en el manejo de los destinos de su ciudad o país.
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¿Qué temas escoger en el reino gris que forman las sombras de la privativa y el brillo de la vida pública? Un primer paso para tomar decisiones éticas apropiadas es tener una partitura antes de sentarse a tocar, un código de ética gremial o de empresa que fije pautas para resolver los conflictos que surgen en torno al contenido del tema que se investiga y al método para investigarlo. Cuantos menos asuntos se toquen de oído o se dejen al arbitrio de la “relatividad”, el periodismo de investigación podrá mostrar más altos niveles de coherencia.
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“El tomar buenas decisiones éticas en periodismo es una destreza y un arte comparable al escribir bien, a las buenas fotografías y a la buena edición... y debe ser aprendido y desarrollado”, sostiene el manual de los profesores Gay Black, Bob Steele y Ralph Barney. [Doing Ethics in Journalism. A hanbook with Case Studies]
Obstáculos y necesidades
La siguiente es una descripción más amplia de las dificultades mencionadas por los periodistas [...] en diversas entrevistas que he sostenido con muchos de ellos:
-El alto grado de compromiso de los medios de comunicación con grupos económicos o políticos dificulta el ejercicio del periodismo de investigación. [...]
--La situación económica de muchos periódicos no les permite darse el lujo de dedicar a un periodista, y menos a un grupo, a la tarea exclusiva de investigar para publicar sólo un artículo una o dos veces al mes. La falta de personal y el exceso de fuentes en manos de un reportero son las quejas más comunes de los editores. [...]
--Obtener acceso legalmente a los archivos del gobierno es casi siempre imposible. Una de las principales causas de este problema es que muchos gobiernos han desconocido la reglamentación del derecho de petición, consagrado en casi todas las constituciones de América Latina. [...] --Algunos periodistas latinoamericanos trabajan para la prensa y al mismo tiempo reciben honorarios o estipendios de una entidad del gobierno.
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Estoy convencido de que los grupos de trabajo dedicados exclusivamente a la investigación, sin la premura de las horas de cierre, desarrollan su labor más profesionalmente que quienes trabajan en forma individual y bajo la presión de la entrega del material.
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Organizar un equipo de investigación sólo requiere la voluntad de hacerlo. No se necesita, como piensan algunos periodistas, una “cultura de periodismo investigativo”. Lo demás viene por añadidura.
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La oficina de un periodista investigador debe contar con una biblioteca básica con las siguientes publicaciones:
Legislación: Constitución Política, código sustantivo y de procedimiento civil, penal, laboral y comercial; legislación sobre contratación pública (licitaciones, concesiones, subastas, etcétera); decretos de reglamentación de los actos de los funcionarios públicos, sus inhabilidades e impedimentos; fallos de la Corte y los tribunales administrativos, memorandos y circulares relacionados con la función pública; leyes sobre injuria y calumnia.
Directorios: además de las listas telefónicas comunes, es conveniente tener a mano directorios de despachos públicos y otros especializados por profesiones y ocupaciones. Si es posible, una buena colección de manuales de “¿Quién es quién?” en la política, en la industria, en el comercio o en el deporte. Conserve los directorios viejos, porque resultan de gran ayuda.
Diccionarios: especialmente los de términos jurídicos y técnicos.
Suscripciones: diarios regionales, diarios oficiales, publicaciones periódicas del congreso, las fuerzas armadas y el poder judicial; publicaciones especializadas de gremios, asociaciones y fundaciones; libros y boletines de estadísticas.


CONTINUARA PROXIMAMENTE ,,,ESTE ATENTO

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